VIVIR EN CARNE PROPIA LO QUE EL SEÑOR VIVIÓ

Nunca debemos formar parte de los verdugos que masacran a nuestro Señor Jesucristo

“Muy queridos hermanos y hermanas, la liturgia de este domingo de ramos, o domingo de la Pasión parece un poco contradictoria; hemos iniciado celebrando y recordando la entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo a Jerusalén, manifestación de gozo y alegría, no de triunfo, de gozo y alegría, porque el reinado de nuestro Señor Jesucristo no es triunfalista, es de servicio, es de amor y de caridad. Y por otro lado la lectura de la pasión nos muestra lo que es el dolor humano, el dolor del hombre, el sufrimiento que es parte esencial de la vida.

Pero la pasión de nuestro Señor Jesucristo resume el dolor del hombre, el misterio del dolor. Fíjense como nuestro Señor Jesucristo experimentó de todo, la traición, la crítica, el falso, la agresión física, la incomprensión, el abandono e incluso la muerte. Así el dolor que nosotros experimentamos en el trayecto de nuestra vida ocasionado por la imprudencia humana, ocasionado por el afán de poder, ocasionado por la enfermedad, ocasionado por la lucha y búsqueda de los dineros y bienes materiales, ahí los encontramos en nuestro Señor Jesucristo pero de una manera inocente, Él fue inocente del todo.

Nosotros muchas veces somos culpables o sufrimos las consecuencias de nuestro mal comportamiento o de nuestras actitudes incorrectas, pero esa realidad del dolor, del sufrimiento, golpea a la humanidad. Esa realidad la vivimos hoy, hoy sigue habiendo un solo Cristo, que está representado en toda persona que sufre, representado en esos niños que incluso son víctimas de la violencia, representado en tantos migrantes, representado en ancianos descartados, en enfermos terminales, representado en víctimas de la violencia, es el mismo Cristo que entró triunfante a Jerusalén, es el mismo Cristo de la Pasión, es Cristo que sufre la miseria humana a causa de la descomposición social, de la ambición, del poder, pero sobre todo de la injusticia que lleva al pecado.

Esta realidad que nos presenta la Pasión de nuestro Señor Jesucristo nos lleva a encontrarnos con Él a un puerto seguro que es la vida eterna, la resurrección. Por eso esta semana santa estamos invitados no solo a recordar lo que nuestro Señor Jesucristo vivió, sino a vivir exactamente lo que nuestro Señor Jesucristo experimentó en carne propia.

No solo a contemplar como a una bella escena o película, la pasión de nuestro señor Jesucristo sino a vivirla en nuestro corazón, en nuestra conciencia, en nuestra mente y darnos cuenta que nosotros podemos unirnos a la pasión del Señor para poder alcanzar la gloriosa resurrección y que nunca debemos formar parte de los verdugos que masacran a nuestro Señor Jesucristo, que lo condenan, que nunca debemos formar parte de ese grupo de personas que se sienten superiores a otros, y a través de la palabra, a través del poder, de las influencias destruyen a las personas. Nunca debemos formar parte de ningún interés material, de ninguna especie, que nos haga pisotear la dignidad de la otra persona; nunca debemos formar parte de la injusticia social, ni de la injusticia de cualquier índole, nunca debemos formar parte de los verdugos del Señor, pero si participar con Cristo de su Pasión y entender que muchas cosas de la vida, nos golpean y nos hacen sufrir pero que las podemos cambiar, podemos cambiar muchas actitudes y sobre todo podemos, podemos vivir con Cristo para llenarnos de su vida plena participando al final de la Pasión de su gloriosa resurrección.

Les invito a que esta semana santa nos demos la oportunidad de acompañar a nuestro Señor Jesucristo en ese camino de la cruz y entender que la cruz purifica, que el dolor que causa la cruz es redentor, que el dolor que lleva la muerte en la cruz es liberador. ‘Alguno quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo tome su cruz de cada día y sígame’. Que estos días sigamos con nuestra propia cruz a Jesucristo que ha abrazado la cruz de la humanidad para salvarnos a todos del pecado y llevarnos al Reino de Dios .Que así sea”.

“Llamados a la misión generamos esperanza”

La paz de nuestro Señor Jesucristo reine en cada uno de Ustedes.

En la Parroquia de Cristo Rey y el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Valle de San Quintín, B. C., se llevó a cabo uno de los eventos más bellos en este tiempo de la cuaresma: La Pascuas juvenil 2017 con el lema: “Llamados a la misión generamos esperanza”.

Se congregaron 152 personas, entre adolescente, jóvenes, servidores y frailes, con la intención de vivir y experimentar las gracias de Dios. En cada acontecimiento de la Pascua juvenil, cada uno de ellos profundizó en el amor de Jesús a través de su cruz y resurrección. Entre dinámicas, juegos, temas, y convivencia fueron descubriendo a Jesús amigo y Jesús confidente.

Dios siempre llama y lo hace de la manera más perfecta, Él congrega al que quiere. Seguir a Jesús es tomar el arado y caminar siempre para delante nunca para atrás. Los jóvenes tienen sed y hambre de Jesús, no quieren tener más sed de Dios, quieren que Jesús sea su alimente eterno. Buscan conocerlo, vivir con Él en su vida de jóvenes, quieren experimentar su perdón, desean escudriñar a Jesús amigo, les urge rumear su Palabra y saborearla, quieren que la palabra de Jesús se haga vida en ellos a través de su entrega diaria, buscan sentir su abrazo, desean su compañía en los momentos difíciles de su existencia. Cada uno de los jóvenes intenta ser diferente, busca amar y ser amado, busca comprender y ser comprendido. Intenta ser mejor hijo, quiere tener mejores padres.

El joven al experimentar y vivir la muerte y resurrección de Jesús, su rostro se transforma, sus acciones se hacen más auténticas, Jesús les toca el corazón y los hace más files, leales y firmes en su comportamiento y acciones, se da en cada uno de ellos una nobleza tal que contagian con su alegría y ejemplo, Jesús los hace amigos.

Es indispensable atender a los jóvenes en las parroquias con dignidad y tiempo, cada uno merece tener un espacio particular y personal, en ellos se da la esperanza de un futuro evangelizador más libre, pleno, limpio, alegre. Su forma de evangelizar es creativa e innovadora.

Señor, te pido por cada uno de nuestros jóvenes, dales valentía, fuerza y esperanza, ayúdalos a vencer todas las tentaciones que el maligno les ofrece. Cuida sus sentidos, no dejes que ellos los lleven a la perdición. Que nuestra Madre María los cubra con su mando y los acompañe en todo su camino. Les dejo mi bendición y recuerden que ¡CRISTO VIEVE! Fray Agustín Ibarra Díaz, ofm.